Como si tus brazos estuvieran hechos para encajar entre ellos mi cuerpo, como si tus labios solo supieran decir mi nombre. Mientras apretabas mi lengua con tus dientes en medio de pujidos viscerales y nuestra respiración profunda a penas alcancé a pensar; Es como si Dios existiera y premiara nuestra lujuria con placer.
Amo el calor solo cuando estás con migo, amo la sensación de tu piel calentandome más, amo volverme loco, saltar al instinto y olvidar que soy humano.
Como si no hubiera nadie más, como si nada importara.
jueves, 28 de enero de 2010
Sin Título Aun.
Aquí Ivo a las 17:44
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