Enviciado por el pasar de los días, sin pensar en el fruto de los años, buscando excusas para escaparme al edén de la automisericordía, clamando por paz, paz efímera si quiera.
Sonrío: Lleno mi cuerpo de libertad, la libertad reposa en mis pensamientos.
Entonces una voz dentro de mi susurra cizaña haciendo mi corazón duplicar su velocidad, veneno, delicioso y aturdidor veneno.
Grito: Me arrastro en silencio, silencio que insinúa el futuro violento.
Construyo un puñal que sostengo con mi imaginación, lo veo acercarse lentamente a mi corazón, luego sin más cortejo atraviesa las paredes de mi delicada alma negra.
El dolor: que envicia pasar de los días, sin pensar en el fruto de los años, buscando excusas para escaparme al edén de la automisericordía.
domingo, 17 de enero de 2010
Paranoia
Aquí Ivo a las 0:16
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


0 comentarios:
Publicar un comentario