Muchos han escuchado mi ya muy mencionado “anti canonismo estético”; de cualquier modo los comentarios directos de mi madre pidiéndome que baje de peso son ya lo suficientemente macabros para entender que afirmativamente… “Ya me pasé”.
Así que después de 15 minutos de ejercicio cardiovascular se me bajó la presión, me vi borrosamente en el espejo y tenía la cara pálida. De inmediato el joven aparentemente de mi misma edad se bajo de su máquina y me dio un par de palmadas en el hombro, -¡primer día verdad! Apenas entendí, asintiendo con la cabeza y una sonrisa mal dibujada sobre mi cara asquerosamente sudada, el joven me sacudió el pelo mil veces más sudado que mi cara y entonces pensé “debe estudiar medicina” (por su poca repulsión hacia los fluidos corporales).
Descansé por unos quince minutos y regresé a lo mío. Cuarenta y cinco minutos de cardio en total. Mi estado: ¡Adolorido!
NOTA IMPORTANTE: culpo a los audífonos por mi mareo, porque tuve que quitármelos después de sentir los oídos molestamente tapados.
jueves, 29 de octubre de 2009
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