Detesto el sol y ayer me quemaba más que nunca, pronuncié mi queja entre dientes, después de todo aunque alguien me oyera no podía hacer nada al respecto.
Paseaba mi mirada por todos lados, no se por qué me sentía particularmente observado, supongo que no estoy acostumbrado a caminar solo en la calle. En medio de críticas dirigidas a la patética estética y funcionalidad de la publicidad en las calles de Santa Ana hubo una que llamo mi atención (no de mejor calidad que las demás, debo decir).
"Tienda de Mascotas"
impulsado por un incontrolable interés hacia la única raza animal (incluidos los humanos) que me produce amor y compasión, me dirigí hacia las vitrinas. Examiné su contenido por casi un minuto como si no hubiese sido obvio desde el primer segundo; no había gatos.
El guardia se acercó a mi y después de un juego de sonrisas y de responder que busco gatos, me llevó a dentro de la tienda. Había una pecera con perros Chauchau, el contenido de la pecera de al lado era indecifrable, caminé hacia ella dirigido por el dedo del guardía señalando. "Meow" me vio fijamente, "meow" y puso las patas contra el vidrio. Mi alma se partió en miles de pedazos puse el dedo contra la pecera y él intentó jugar con la imagen.
-¿Es niño? -pregunté (se que se diche macho pero me importa poco)
Esperé hasta un dia después para ir por él, necesitaba los respectivos permisos, no los conseguí, asi que decidí hacerlo por las malas y lo traje a casa. La negatividad de mi madre hacia su llegada no me ha permitido poder debatir en cuanto a como lo llamaré, por el momento sólo le digo "mish". Mi padre aun no sabe.

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