Hasta que encontre la cara indicada y hasta que me convencí a mi mismo que va a pasar... Pronto, espero; pero sí que me quedo un sabor como amargo en el corazón.
Entendí una cosa al menos... Siempre me consideré especial por que jamás era el mismo en un buen rato, pensaba que "evolucionaba"; pero tengo que confesar la verdad. Es un escape, cambiar mi filosofía, mi forma de vestirme, mi política y mi religión. Han sido todas puras excusas para uir a una nueva vida cada vez que me rompen el corazón.
Esta nueva cara me agrada. Ojalá ningun idiota me obligue a cambiarla.
lunes, 25 de octubre de 2010
Después de un rato.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

0 comentarios:
Publicar un comentario